jueves, 12 de abril de 2012

Irrepetibles

Irrepetibles son los momentos que generan más asombro y que quedan guardados en la retina de la memoria colectiva. Irrepetibles son el espectáculo garantizado, los goles a ritmo de record, la seguridad de una victoria por la vía del aplastamiento y dos equipos que se han situado en lo más alto del escalón histórico. La liga se parte en dos, por debajo, juegan dieciocho ilusos que taparon sus bocas el día que firmaron un contrato que les ligaba para siempre a la esclavitud. Ahora les toca mirar desde abajo como los dos grandes se comen el pastel y, mientras las migajas caen debajo de la mesa, se pegan vilmente entre ellos por un trozo de bizcocho equivocando el enemigo y el objetivo.

La liga española ya no existe como tal. Se ha convertido en la merienda de dos monstruos de once cabezas que devoran plusmarcas y trituran rivales con puño de acero. La cuestión deriva, más que en la continuidad, en la repetición de los momentos ¿Volverá nuestro fútbol a vivir el esplendor de los dos mejores futbolistas del mundo? Messi y Cristiano son dos genios voraces que aplican el famoso artículo treinta y tres ideado por el maestro Montes: "Hago lo que quiero, donde quiero y como quiero". No hay respuesta. Ni siquiera tiempo para inquirir. Ellos disparan y después preguntan. El parte de daños suele ser tan dramático que se acostumbra pasar página y agachar la cabeza en modo de resignación. Ya todos dan por perdidos sus duelos y, aunque tengan un momento de lucidez en mitad del miedo, son mayoría los que acaban hincando la rodilla y mostrando pleitesía a los amos del mundo. Lo de estos dos tipos no tiene parangón.

Cuarenta goles uno y treinta y nueve el otro con seis jornadas aún por delante. Atrás quedaron aquellos records imposibles de Zarra y Hugo Sánchez. Este es un duelo al sol que pinta de oro y brillantes la zona noble de la liga. Por debajo todos miran, suspiran y hasta terminan aplaudiendo. Por delante les queda el reto de ganarlo todo, una vez más, y de volver a mirarse a los ojos para volver a cruzar una apuesta ¿Serás capaz de batirme? Los dos se saben ganadores y de su ambición viven sus equipos. Un momento repetible rubricado por dos tipos irrepetibles. Pasará el tiempo y los equipos seguirán engrosando su palmarés, pero cuando ellos ya no estén buscaremos en el futuro lo que solamente existió en el pasado. No volveremos a ver algo igual en mucho tiempo. Seguramente, no lo volvamos a ver.